Motivos y razones


Y él te pregunta: “¿Por qué me quieres?”

Y tú lo miras y no respondes.

Y él piensa que no tienes respuestas.

No entiende por qué callas y te mira preocupado.

Y finalmente respondes: “No lo sé”

Y no comprende esa respuesta porque él daría mil motivos para amarte.

Y tú… tú no sabes cómo decirle que, cuando él te pregunta: “¿Por qué me quieres?” la mente se te llena de imágenes, sensaciones y recuerdos. Y que todos ellos, uno por uno, son motivos más que suficientes para quererle.

No sabes cómo decirle que no existe un único motivo para tu amor sino cientos, tal vez miles.

Que tienes un motivo por cada beso y por cada caricia.

Que tienes un motivo por cada una de las veces que te toma de la mano.

Que tienes un motivo por cada vez que te ha dicho Te quiero o Te amo.

Que cada mañana es un por qué y cada noche otro.

Que acumulas motivos con cada sonrisa y cada carcajada compartida.

Que si lloras y él está a tu lado, tú sumas otro motivo para amarle.

Y que sumas más motivos con cada cosa que él te descubre o te enseña y otros tantos con cada cosa que tú le descubres o le enseñas.


No sabes cómo explicarle que cada paso en vuestro camino supone un motivo más para amarle.

Te gustaría explicarle cómo tu mente va sumando y sumando motivos: abrazos, miradas cómplices, bromas privadas.

Y sumas algo más cuando madruga para invitarte a desayunar.

Y sumas cuando te prepara la cena.

Y sumas cuando te cuida si estás enferma.

Y sumas cuando escucha tus problemas o tus tristezas.

Y sumas cuando soporta tus paranoias o tu mal humor.

Y sumas.

Y sumas.

Y sigues sumando sin parar.

Y no sabes cómo contárselo, como decirle que sumas tantos y tantos motivos a lo largo de los días que, cuando quieres decirlos se te produce un atasco en la garganta, se te atropellan las palabras en la mente y, al final, lo único que puedes decir es: “No sé”.


Y es por eso, porque no sabes cómo explicarte, que escribes esto y lo pones aquí para que él lo lea.

Tal vez ahora, aunque no estén todos los que son, se haga una idea de por qué le quieres.

Eso si es que se entera de quién es él y de quién eres , claro…



P.S.: Había olvidado agradecer a Ana Ortiz la concesión del "Premio al esfuerzo personal". Lameno el olvido, es que ando muy despistada últimamente. Muchas gracias Ana por pensar en mí para este premio :)




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