Dos por uno (Cuento y Meme)



Theresa no quiere ser princesa. Su padre, el Rey, grita y se enfurruña pero Theresa insiste:


- Papi, es un rollo ser princesa.


El Rey se exasperaba, se enojaba y el cerebro se estrujaba buscando la solución a tan grave situación.


(- No está mal la rima…


- Bueh… nada del otro mundo… facilona, ya sabes…


- Oye ¿y a ti no te habían pasado un meme de esos?


- Sí, ese de contar ocho cosas que quieres hacer antes de morir…


- ¿Y no vas a hacerlo?


- Bueno… sí… supongo… pero ahora déjame con el cuentito…).


- Pero algo tienes que hacer cuando seas mayor y, si no es la de princesa ¿Qué profesión te interesa?


Y, sin dudarlo un instante, Theresa respondió radiante:


- ¡Bruja, papi! Quiero ser bruja, de las de escoba y verruga.


- ¿Dónde se ha visto? – Gritaba el Rey – Una princesa metida a bruja. Ni lo sueñes. ¡Qué ocurrencias! ¡Qué tonterías! ¡Qué… qué… qué impertinencia!


(- Vale, vale, muy mono el cuento pero tienes que hacer el meme. Anda, dime una cosa de esas ocho…


- Mira que eres pesada… A ver… primera… mmmm… Bueno, sencillo: lo que todo el mundo, claro. Viajar. Ver Centro Europa, por ejemplo. Hale, déjame seguir con lo mío…


- No, no, dime una más, venga, no es tan difícil…


- En fin, una más. Bueno, esta es parecida a la de antes, segunda: me gustaría ver los yacimientos de Olduvai (Garganta del Rift) y las famosas huellas de Laetoli – ambas en Tanzania – así como otros muchos lugares famosos por sus hallazgos paleoantropológicos (soy rara, rara ¿eh?...) Y ahora déjame continuar ¿vale?


- Está bien… de momento pero… te quedan seis más…).


Y, aunque el Rey la envió sin dilación a la Universidad para Princesas B.B.C. (Bella Durmiente – Blancanieves – Cenicienta), Theresa – terca como una mula – se dedicó a visitar aquelarres y casitas de brujas de los alrededores y buscó información sobre la Gran Universidad Baba Yaga para Brujas y se apuntó, en secreto, a sus clases a distancia.


Se negó a vestir los vaporosos, incómodos y cursis vestidos que llevaban sus compañeras princesitas y usaba siempre ropajes negros (morados cuando le apetecía algo de colorido). En lugar de zapatitos de cristal, usaba cómodas botas. Y cambió la delicada coronita por un enorme y sombrío sombrero negro.


Theresa destacaba como una… una… como una verruga en un hermoso rostro entre tanta mona princesita.


(- ¿Todavía no has acabado?


- No, y como sigas interrumpiendo no acabaré nunca.


- Si no quieres que te interrumpa, termina el meme. Venga, dime algo más que quieras hacer antes de palmarla.


- Está bien… deja que piense… ah, ya sé. Tercera: me gustaría… uf… a ver… es que es difícil… Llegar a ver a mi hija feliz (como ella quiera, pero feliz).


- Bien, deseo de mami. Ya van tres. Dime el cuarto y habremos hecho ya la mitad.


- Mmmm…. Aprender a escribir realmente bien y escribir una novela. No digo publicar ni nada de eso, me bastaría con saber que soy capaz de inventar toda una novela.


- Vale, puedes seguir con lo tuyo…).


Su padre, el Rey, se desesperaba cuando leía los informes que le enviaban desde la Universidad. Su hija, como princesa, era un auténtico desastre. Iba mal en vestuario, iba mal en protocolo, fatal en sumisión y dulzura, un horror en canto, algo mejor en el trato con animales (aunque lamentablemente se entendiera mejor con gatos, murciélagos, sapos que con conejitos, pajaritos y ardillitas) y, en pérdida de zapatos de cristal una auténtica nulidad.


Decidió presentarle a un príncipe… y lo transformó en sapo.


La encerró en una mazmorra… y se escapó por la ventana tras robarle la escoba al carcelero.


El Rey, pobrecito, intentó de todo para hacerla entrar en razón pero Theresa, estaba claro, no quería ser princesa.


(- Va… para un poco y sigue con lo del meme…


- Mira que eres pesadita. Vaya afán más tonto. A ver, quinta: aprender a pintar y volver a dibujar que son dos cosas que siempre me han gustado y que tengo muy abandonadas. Sexta…. Mmmm…. Ver una aurora boreal. ¿Ya está?


- No, no está, dime dos más y ya terminas y acabas también esa tontería de cuento.


- Vale, vale. Deja que piense… ¿Qué tal una imposible? Séptima: viajar al espacio. Y… Mmmm… la última. Ah, sí, esta es fácil. Octava: Vivir… casi ná… Y ahora lárgate y déjame acabar, plasta.


- Venga, ya te dejo tranquila. Anda que no te ha costado hacer esta tontería. Hale, sigue, sigue con esa bobería…).


Y tras mucho pelear y discutir. Tras portazos y porrazos.


Tras días y semanas de tiras y aflojas; de castigos y lágrimas; de pataletas y rabietas.


Después de todo eso, finalmente, el Rey se rindió.


Dialogó.


Negoció.


Y, finalmente, se decidió: Theresa no sería princesa. O, al menos, no sería una princesa como todas las princesas.


El Rey lo aceptó o, más bien, se resignó y, al final, hasta se alegró. Al menos no tendría que dar su corona al tontorrón del Príncipe Encantador, su sobrino.


Theresa seguiría los pasos de las malvadas reinas hechiceras… sería independiente, sería inteligente, sería sexy y glamourosa y haría rabiar a las princesas sosas.


Y es que no se puede torcer el camino de quien lo tiene tan claro como Theresa.



Este meme de las “Ocho cosas que quiero hacer antes de morir” me lo pasó tnf25 y yo lo he hecho…. Pues… bueno, de esta manera tan rara. Bien, ahora debo pasárselo a ocho blogueros. Pues ahí va, yo se lo voy a pasar a:


Nani

Mario

Mariapan

Illyakin

Ambrosía

Zafferano

Cronopio

Victoria (ex Miss Sinner).


Seguro que cualquiera de ellos, hará un meme mucho más interesante que el mío :)


Hala, pues ya está. Una cosa menos...





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