sábado, 9 de febrero de 2008

Cuestión de fe


Cuando era una niña creía…

… que la luna era un queso que alguien se iba comiendo poco a poco y, además, me seguía allá donde iba.

… que el sueño lo traía un niño con un saco lleno de arena que nos echaba en los ojos.


… que, si tropezaba o me golpeaba accidentalmente con algo, era que “Padre Dios” me castigaba por haberme portado mal y que tenía otra mamá en el cielo que se llamaba María.


… que el ratoncito Pérez daba dinero a cambio de dientes.


… que las virutas de los lápices de colores se transformaban en mariposas si los tenías una noche metidos en una bolsa de plástico, una caja o cualquier otro recipiente ad hoc.


… que encontrar un sarantontón (mariquita) daba buena suerte.


… que si te mirabas durante mucho rato en un espejo, acabarías viendo al diablo.


.. que tirar un trozo de pan era pecado y, si aún así lo tirabas, debías besarlo antes.


… que si te tragabas una semilla de cualquier fruta te podía crecer un árbol en la tripa.


… que las cañas acumuladas en los campos de tomates tras la zafra eran tiendas de indios.


… que mis muñecas jugaban mientras yo dormía.


… que tenía un ángel de la guarda.


… que en el, por entonces lejano, año 2000 los coches volarían y todos vestiríamos monos ajustados.


… que los Reyes Magos me vigilaban por un agujerito.


… que la lavadora tenía vida propia.


… que los truenos se debían a dos posibles motivos:


1. O Dios estaba muy, pero que muy enfadado o bien


2. estaba jugando a los bolos o algo parecido…


… que la lluvia no era otra cosa que las lágrimas Dios o María o los ángeles.


… que si me tragaba un chicle se me podían pegar las tripas.


… que las nubes eran de algodón.


Luego, claro está, crecí.


Y al crecer perdí la fe en mundos mágicos e invisibles, en dioses y espíritus, en milagros y mitos, y me rendí a la realidad.


Aunque a veces me pregunto por qué los adultos estamos tan seguros de que esas cosas en las que creíamos de niños no son reales.


Es más ¿De verdad estamos seguros de que esas creencias infantiles son pura imaginación?


Hmmmm… No sé, igual esta noche, guardo unas cuantas virutas de lápices de colores y a ver qué pasa… por probar…




P.S. Bueno, pues la locura se extiende cual epidemia por toda la blogosfera esa. Ahora, me temo que han caído erMoya que me ha dado el premio Arte y Pico y Carmncitta que me ha hecho entrega del premio "Este no es un mal blog" que suena raro, pero es un premio :D En fin, chicos, prometo buscar un buen psquiatra que me ayude a encontrar una solución a esta locura que se ha extendido tanto. De momento, muchísimas gracias a los dos locos ;)