Mudanza II


A ver, tú, gorila, deja paso. Sí, sí, ya sé que sólo haces tu trabajo pero… venga… quita de ahí. Gracias.


¿Ves? Ya puedes volver a tu sitio.


Esos de ahí… Con permiso… gracias… se aparten... muy amables.


Hale, pues ya está. Creo que esto ya era lo último.


Bueno, pues este es el nuevo pisito.


Se ha hecho lo que se ha podido con el material del que se disponía.


Yo quería poner un jacuzzi y piscina y hasta un spa pero, oye, el presupuesto no me llega para tanto. Perdón, un momento… (Pssstt… hey… esas pelusas… nada de quedarse a vivir debajo de las palabras… fuera, fuera… vamos, debajo de las camas que es vuestro sitio).


Tampoco habría estado mal tener más de un sofá con “canapies” de esos para que todo el que venga se ponga bien cómodo pero… lo que hay es lo que hay… y de donde no hay no se puede sacar, ya se sabe.


Con permiso… (Pss… oye… el de Júpiter… haz el favor de dejar las imágenes quietas ¿vale? Ya sé que te gustan las chavalas, ya… pero déjalas en paz. Faltaba que se me largaran el primer día de curro…).


Bien, por donde iba… ah, sí, pues eso, que este es mi nuevo rinconcito. Sin mucho lujo. Sin mucho aspaviento pero espero que sea lo suficientemente acogedor como para que todos nos sintamos a gusto. Como en casa, vamos… (Ejem… esto… el que se está quitando los zapatos… si no te importa… gracias… uf… ahora tendré que buscar el ambientador…).


Y, bueno, eso es todo de momento.


Bien, ya pueden sentarse, la comida y la bebida llegarán enseguida.


(Hey… ¿te has acordado de las jarras hipergigantes para Mid…? Vale…).


Pues, entonces, bienvenidos sean todos los que por aquí pasan.


Esta es mi casa y la casa de todos quienes me leen (pero sin pasarse… ¿eh?).


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